Esta entrada del blog va dirigida a una reflexión acerca de la nueva ley que se quiere aprobar, la llamada muerte digna, que es la manera en la que los médicos tratan de evitar el sufrimiento del paciente en estado terminal.
La muerte digna no tiene nada que ver con la eutanasia, la eutanasia consiste en la petición de un paciente para terminar con su vida antes una enfermedad de forma irreversible.
En una encuesta reciente, la práctica totalidad de responsables de colegios profesionales preguntados (97,3%) estaba de acuerdo en aplicar tratamientos para eliminar el dolor aunque acorten la vida del paciente, es decir, aprobaban la ley de la muerte digna que ha propuesto el gobierno que se propuso por primera vez hace cinco años.
La nueva ley aprueba que el paciente muera sin dolor (es decir muerte digna) siempre y cuando la ciencia médica así lo permita.
Sin embargo, esta ley no ha contentado a todo el mundo y ha causado repercusión en muchas personas que creen que se deberían plantear leyes que velen por la salud, la felicidad y la vida de las personas y no una ley que provoque la muerte y consideran que esta ley demuestra la incapacidad para desarrollar la dignidad de la vida de las personas, y que a su vez esta ley no supone ningún avance para el ciudadano.
Yo en lo personal estoy a favor de esta ley que el gobierno quiere aprobar, porque creo que las personas deben tener derecho a elegir como quieren morir porque podemos decidir qué hacer con nuestra vida, por eso creo que las personas deberían tener el derecho a elegir si quieren morir con la llamada "ley de muerte digna", es decir, tener una muerte sin dolor siempre y cuando se pueda aunque esto acorte tu tiempo de vida o tener una muerte natural si es lo que quieres.
Todos tenemos derecho a elegir que queremos hacer con nuestra vida y todos nosotros queremos morir sin sufrimiento y, por supuesto, saber que nuestros familiares y seres queridos tampoco sufrieron, además creo que esta ley podría suponer el descenso de muchos suicidios que suceden en el mundo, porque muchas personas que reclaman la eutanasia y se les niega acaban en el suicidio para acabar con su sufrimiento y, por supuesto, con el de sus seres queridos que sufren al mismo tiempo, además de que el enfermo en muchas ocasiones desarrolla un sentimiento de culpabilidad de que es una carga para sus seres queridos y que cuanto más se alargue peor será porque el final siempre va a ser el mismo para un enfermo terminal.
En resumen, creo que las personas en estado terminal deberían ser libres de elegir cómo quieren morir y que nadie decida por ellos, aunque esto suponga una gran reflexión y una decisión difícil de tomar, la pregunta para una persona en estas circunstancias es ¿deseas alargar tu vida y tener un sufrimiento natural si se requiere o acortar tu vida y morri sin dolor? pero ninguno de nosotros podremos responder con seguridad antes esta pregunta sin experimentar la situación, podremos intentar ponernos en el lugar de los enfermos pero no podremos saber qué sienten y piensan exactamente.